El pasado viernes emitían en uno de los informativos una pieza de apenas dos minutos que comprimía, con asombrosa precisión, la desgraciada situación de Haití tras el seísmo en la imagen de un camión remolcando cadáveres. Cuerpos muertos, con la boca abierta o los ojos mirando hacia ninguna parte, pero muertos. Resulta triste pensar cómo la muerte acaba desnaturalizada ante las contingencias del escenario post-terremoto, donde los muertos se equiparan a los restos -materiales de escombro- de la catástrofe y las imágenes respiran abyección.
Tous les mortes-nés, forment un armée,
Soon We will Reclaim the Earth.
All the Tears of the Bodies
Bring about our Second Birth.
(Arcade Fire, Haití)